¿Por qué desgastan las relaciones?

¿Por qué alucinar desgasta las relaciones?

“Son las 18:00 de la tarde y te encuentras relajadamente paseando por la calle. De repente te llama la atención un profundo suspiro. Miras a tu lado y ves a un hombre sentado en la puerta de un portal. Está agachado y con las manos en la cara. Las aparta y puedes ver lágrimas cayendo por su rostro. Está llorando. ¿Qué le habrá pasado? Seguro que algo malo. ¿Habrá fallecido alguien cercano? ¿Estará enfermo? Te acercas con amabilidad y le preguntas. ¿Puedo ayudarle en algo? Le dices que no has podido evitar escucharle llorar. El hombre te agradece el que te hayas acercado y te cuenta  que va a subir a su casa a ducharse porque anoche de madrugada había nacido su hija y con ligera sonrisa continúa diciéndote que está sana y pesó 2,8 Kilos. Sus lágrimas se debían a que después de 5 años intentando con su mujer de todo conseguirlo, debido a sus problemas de fertilidad,  por fin habían alcanzado lo que tanto deseaban. Lloraba de felicidad”.

¿Qué pensabas mientras leías la historia anterior? ¿Por qué te cuento esto? ¿Qué tiene que ver este ejemplo con darnos cuenta de la forma en que nos relacionamos?

Tiene que ver y mucho. Si has seguido las anteriores entregas sabrás de lo que te hablo cuando te nombro los sesgos cognitivos. De forma habitual, al relacionarnos solemos hacer lecturas mentales (también conocidas como alucinaciones) y esto puede dar lugar a muchos malentendidos y generar más conflictos.

Por ejemplo, vemos a alguien llorar y creemos que está triste. Vemos a alguien muy concentrado y creemos que está enfadado. Vemos a alguien con la cara roja y pensamos que tiene vergüenza. Pero ¿estamos en lo cierto?

Estos sesgos se conocen como alucinaciones porque son representaciones internas que carecen de base en la experiencia actual y que, si bien es posible podamos acertar también hay muchas probabilidades de equivocarnos. Ese tipo de suposiciones pueden llevarnos a tomar acciones desconectadas de la realidad (por ejemplo alejarnos de alguien que creemos que está enfadado pero, sobre todo y si se hacen de forma continuada, pueden llevar a los demás a sentirse no vistos y en muchos casos molestos por haber hechos juicios equivocados sobre ellos sin tenerles en cuenta.

Te dejo algunos ejemplos más:

EvidenciasRespiró profundamente
Llora y se tapa la cara con las manos
Elevó el volumen de su voz
Cerró la boca
Sonrió
AlucinacionesSe sintió aliviado
Está triste
Está enfadado
Parece frío y distante
Se encuentra satisfecho

Entonces ¿Qué hacer para comunicarnos de forma más efectiva?

Primero prestar atención a la evidencia sensorial, es decir, lo que nos llega de lo que vemos, escuchamos, sentimos, olemos y saboreamos. Esto requiere estar presente.

Y en segundo lugar no dar nada por supuesto y validar con el otro preguntándole lo que pensamos de forma que pueda sentir que le tenemos en cuenta y no realizamos juicios.

Por ejemplo.

  • Veo que sonríes, ¿estás contento?
  • Percibo que al contarte esto te has tapado la cara ¿sientes vergüenza?
  • Noto que has elevado el volumen de tu voz ¿estás enfadado?

¿Te has visto haciendo lecturas mentales (alucinando) sobre los demás? ¿Cómo han reaccionado? ¿Cómo reaccionas tu cuando las hacen sobre ti?

Recuerda que el primer paso es DARSE CUENTA  para que la próxima vez podamos elegir si queremos seguir haciendo lo mismo de siempre o dar una respuesta diferente, esta vez, de forma consciente.

Espero que esta información te ayude a comunicarte aún mejor en tus relaciones.

Un abrazo y seguimos en contacto.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.