No se si lo sabes pero siempre me imaginé dirigiendo una gran empresa. Me veía saliendo de un gran edificio de cristaleras con maletín y traje de chaqueta sintiendo que tenía una misión en la vida. Con 23 años ese sueño se empezó a plasmar en forma de emprendedor. Decidí crear mi propia empresa y la realidad es que nunca tuve apoyo que no fuera el de mi entorno más cercano. Todavía recuerdo como desde una asociación de empresarios me decían que mi negocio no sería viable después de varias reuniones en las que tratábamos de redactar un plan. ¡Menos mal que no les hice caso! Estaba claro, mi ilusión era muchísimo más grande que todos esos números sobre un papel. Además partía con un gran aval que mi madre me puso sobre la mesa. No es ese aval que puedes estar pensando pero si constaba de dos cheques en blanco. El primero decía “Si no lo haces ahora que eres joven ¿cuándo lo harás?”, y el segundo “Sabes que en casa nunca te faltará un plato de comida”. Para mi eso era todo lo que necesitaba.

De eso hace ya más de doce años. Hoy se que recorrí el camino de la forma más lenta y difícil, aprendiendo directamente de los errores y golpes. Sin apoyo alguno. Pero hoy, desde la distancia eso mismo me da la oportunidad de poder compartir mi experiencia verdadera. Creo que la mejor forma de ayudar a un emprendedor es a través del contacto con otros. Mi sueño es que haya más emprendedores en el mundo y que lo hagan con mayores probabilidades de éxito. Por ello decidí que mi profesión fuera la de Potenciador de Mentes Emprendedoras y dedicarme a enseñar y transmitir lo que consiero fundamental para avanzar en este viaje de convertir una pasión en profesión, de crear una empresa relacionada con lo que nos gusta de verdad despertando al héroe que todos tenemos dentro. Al nombre de ese entrenamiento lo llamé “Desarrolla una Mentalidad Emprendedora”.

Pero… ¿en qué consiste realmente? Pues llevo ya muchos meses intentando transmitir que los fundamentos del emprendimiento, sobre todo cuando la persona no tiene la suficiente experiencia, no está tanto en todo lo que sabe sobre negocios y ventas sino en cómo afronta lo que le va sucediendo mientras lo hace. Por ejemplo ¿Para qué enseñarle cientos de técnicas de ventas si no es capaz de gestionar su frustración cuando no alcanza sus expectativas iniciales? Desarrolla una mentalidad emprendedora, consiste en un sistema simple en el que, a través de 5 módulos, se enseñan los fundamentos que permitan al emprendedor dar los primeros pasos, los más difíciles, para comenzar su propio negocio con mínimo riesgo y aumentando las probabilidades de éxito. Incluso, si ya tiene su propio negocio le ayudará a prepararse para los tiempos de incertidumbre que vivimos y mejorar sus sistemas actuales, por lo tanto, también los resultados que está obteniendo.