El control de acceso hace referencia a la autorización, es decir, a los permisos que puedan tener los usuarios para realizar determinadas acciones sobre los recursos. Se podría dividir en control de acceso lógico (a los sistemas automatizados) o físico (a sistemas no automatizados o a las propias instalaciones donde están los sistemas).
Para empezar parece claro que el primer paso antes de nada es tener claras (documentar) las funciones y obligaciones de los usuarios (o perfiles de usuario) para luego conocer a que recursos puede acceder para poder llevarlas a cabo adecuadamente. El control de acceso se podría elaborar mediante listas de control de acceso (ALC) en la que a cada usuario se le podría asignar una serie de permisos (lectura, escritura, modificación…) sobre los recursos. Para el control de acceso a instalaciones se podrían usar las típicas tarjetas de control.

Para una eficiente implementación de mecanismos de control de acceso, en casos automatizados sería recomendable (y obligatorio en caso de datos especialmente sensibles) el activar logs tanto de sistemas operativos como de aplicaciones que guarden los accesos (usuario, fecha y hora, recurso accedido, acceso autorizado o no, etc) y en los casos no automatizados el llevar algún registro en especial para aquellos realizados por personas no autorizadas. Todo esto debe quedar a disposición del responsable de seguridad para su supervisión.







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